Estaba todo preparado. Cirios, enseres, varas,...
La nueva Carpa, como todos los años desde que se fundó la Casa Hermandad, llena. Los tramos de nazarenos estaban formados.
Nuestro Padre Jesús Nazareno hacía tiempo que cargaba con su cruz de carey y plata, a la espera de que los hermanos costaleros que allí debajo le rezaban mirándole a la cara, le sacaran a las calles de Sevilla.
María Santísima de la O... ay, María Santísima de la O cómo estaba... Será que nos embriagaba la pena, que yo la ví más guapa que nunca. Y qué palio...
Como cada año seguí mi "ritual" del Viernes Santo. Me levanto, tarde por ver la Madrugá o por el motivo que sea, y almuerzo. Tras el almuerzo, una ducha para liberar tensiones, y a por la túnica. Siempre con la ayuda de mi padre (qué haría yo sin él...), me visto de penitente, y salimos dirección Triana. Este año, al salir de Montequinto, lucía el sol, aunque con algunas nubes blancas. Por la SE-30 éstas se tornaron en grises. En Triana ya eran negras... Sigo con el "ritual". Al llegar a la Casa Hermandad por el Paseo de la O, lo primero que hago es subir para ver las imágenes y rezarle por los míos. Acto seguido, subo un piso más, donde siempre está mi primo Jesús, con quien he compartido toda esta Semana Grande, vistiéndose de acólito. En esta ocasión ya había terminado, y tanto él como el resto del cuerpo de acólitos pronunciaban algunas oraciones. Y por último, me dirijo a la habitación donde "forma" el tramo de penitentes del paso de Cristo.
Siempre igual, todos los años lo mismo.
Pero esta Semana Santa 2011 ha sido diferente. Cierto es que históricamente, el Viernes Santo ha sido un día muy castigado por la lluvia. Y no iba a ser menos en un año que pasará a la historia como el que menos pasos vimos en la calle...
Después de más de una hora esperando la decisión de la Junta de Gobierno, y mientras mirábamos por la ventana paraguas abiertos al lado del río Guadalquivir, el hermano y diputado del tramo de penitentes de Cristo bajó con tono serio y nos confirmó lo que ya sabíamos. Un año más, y van... la Hermandad de la O se queda en casa.
Llantos.
Por mi parte, me limité a marcharme. Esta triste película la habíamos visto muchas veces, y ya le había rezado al "Jorobaito" y a María Santísima de la O. Además mi padre esperaba, no había vuelto a casa, sabiendo que la cosa iba a estar muy difícil.
Me acordé de Macarena, hermana y nazarena de El Cachorro, el otro vecino de la calle Castilla... Ella sabía desde hacía más tiempo que tampoco iba a hacer estación de penitencia a la Catedral.
Otro año más...
Y me acordé también de todos los hermanos de la Carretería, la Soledad de San Buenaventura, la propia Hermandad de El Cachorro, San Isidoro, Montserrat y la Sagarada Mortaja.
Viernes Santo en blanco.
¿Lo bueno? Que ya sólo queda un año para disfrutarlo...
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