Desde 1933 no nos quedábamos sin la Madrugá al completo.
Hasta este aciago 2011.
Desde 1846 no había dejado de salir la Esperanza de Triana por motivos meteorológicos.
Iba a ser el primer año que la Hermandad de El Silencio permitiera salir mujeres nazarenas en su cortejo. No pudo ser. Al igual que las hermanas de la Quinta Angustia, tendrán que esperar su oportunidad un año más.
íbamos a ver al Señor de Sevilla, Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, por primera vez después de la agresión que sufrió hace meses por parte de un perturbado. Nos quedamos sin ver ese andar tan característico suyo, con zancada larga, sobre la alfombra de cabezas que lo esperan y se sobrecogen con su presencia. La imposibilidad de hacer estación de penitencia por parte de la Hermandad de El Gran Poder me duele en mayor medida, pues mi hermano forma parte de su cortejo como nazareno desde 2010. El año que viene seguro que lo acompañas, Adri.
Este año no podremos reenamorarnos con la mirada de la Señora de Sevilla. La Macarena no lucirá por su barrio, ni llenará de Esperanza los corazones más necesitados de la misma por las calles de su ciudad. Habrá que ir a buscarla a su Basílica para que su cara nos hechice. Este año se retiraba Miguel Loreto en el martillo del "Sentencia". Se nos fué esa imagen de la Centuria Romana Macarena retumbando por Campana con su desfile perfecto.
No veremos en 2011 al Santísimo Cristo del Calvario salir de la Magdalena entre el silencio de sus fieles, ni los bordados del palio y el manto de Nuestra Señora de la Presentación por la calle Zaragoza.
La Esperanza de Triana es, para mí, la alegría de la Madrugá. Y la Madrugá, este año, está triste. Lo que arrastra esta Hermandad tras de sí, tanto el Santísimo Cristo de las Tres Caídas como La "Morena", es impresionante. La Capilla de los Marineros se llenará de fieles, de devotos deseosos de mirar a la cara a la Reina de Triana y llenarse de su Esperanza. Nos quedamos sin disfrutar del andar del Misterio, ese que te obliga a no dejar de mirar al paso para no perderte detalle de sus virguerías. Nos quedamos sin muchas cosas al no salir a la calle La Esperanza de Triana...
Y, por último, este año le iba a pedir mucho al Cristo de los Gitanos. Nuestro Padre Jesús de la Salud tiene que devolverle a mi amiga Estefanía, en forma de fortaleza, energía y como no, Salud, todo el cariño, devoción y amor que ella le ha entregado durante toda su vida. Yo tengo fé, y ella también. Y todos los que estamos a su alrededor. Ojalá pronto se ponga buena, y su enfermedad la recordemos como un obstáculo sin importancia en la vida de este ángel caído del cielo. María Santísima de las Angustias también echará una mano, seguro. No podremos vibrar con el Penitente al son de "La Saeta" este 2011. Una auténtica lástima...
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