miércoles, 27 de abril de 2011

Hoy hace 5 años, Antonio...

Hoy hace 5 años que ví a Sevilla llorar de alegría.

Para nosotros, siempre hemos sido grandes. Pero esa noche, hace 5 años, fuimos grandes de verdad. Y todo por tu culpa Antonio...

La vuelta de las semifinales de la Copa de la UEFA de 2006 siempre la recordaré como uno de los días más felices de mi vida. Para un fanático del fútbol en general y del SFC en particular como yo, ese día y esa noche, jueves de Feria, nunca se borrarán de mi memoria.

Recuerdo que a eso de las 5 de la tarde hubo un grupo de aficionados que decidimos quedar en la Portada del Real, para desde ahí caminar hasta el estadio. O mejor dicho, hasta el hotel Los Lebreros, dónde estaba concentrado el equipo. A la altura de Ramón y Cajal se nos unió otro grupo, que no sabíamos ni de dónde salían, y juntos seguimos avanzando.

Al llegar al hotel, el ambiente ya era espectacular. Y a medida que avanzaba la tarde, la calle Luis de Morales se convirtío en una auténtica alfombra de cabezas, no cabía un alfiler.

Cuando el autobús del equipo partió hacia el estadio (300 metros de recorrido, no más), apenas podía moverse. Una marea rojiblanca alentaba a los jugadores de una manera indescriptible, conscientes todos de que esa noche podía cambiar la historia del Club para siempre.

Y así fué.

Para la historia quedará esa previa, con el impresionante bufandeo en la grada, cantando todos al unísono el maravilloso Himno del Centenario que compuso "El Arrebato", para disfrute de los alemanes del Schalke 04 desplazados, rival esa mágica noche, que no paraban de hacer fotos.

El partido, con pocas ocasiones por los dos bandos en los primeros 90 minutos, llegó a la prórroga. La tensión era difícil de contener, pero le podían la ilusión y la esperanza. Con el 0-0 de la ida en Alemania, un gol teutón supondría prácticamente quedarnos sin final europea, el sueño de todos en aquel momento.

Pero no llegó.

Llegó Antonio Puerta en el minuto 100. La casualidad, el destino,... llámenlo como quieran, quiso que un canterano, con el 27 a la espalda, el día 27, marcase en el minuto 100, en el año 100 del Club, el gol más importante que hemos vivido muchas generaciones.

Explotó Sevilla. Explotó el Pizjuán. Explotó la Feria.

Explotó mi corazón. Y mi garganta. Y la de todos los que sentimos el SFC como algo muy importante en nuestras vidas.

Pero como una imagen vale más que mil palabras...



Y también el destino, la casualidad, la fatalidad,... quiso robarnos al responsable de que aquella noche fuésemos tan felices. Quien nos llevó a la gloria nos dejó para siempre un año después, el 28 de agosto de 2007, mientras defendía la camiseta de su equipo, de mi equipo...

Eternamente agradecido Antonio, gracias gracias y mil veces gracias por hacerme feliz ese Jueves de Feria.

Allá dónde estés, Campeón, siempre te recordaré.

Eterno 16...

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