Qué Miércoles Santo...
Gracias a Dios la lluvia nos dió una tregua, y pudimos saborear cada momento de una jornada maravillosa.
La cosa empezó por la mañana. Tenía que ir a Nervión y allí ya se gustaba la Hermandad de la Sed por Eduardo Dato. Dicen que lo primero que vé el Santísimo Cristo de la Sed al salir de la Parroquia de la Concepción es el Sánchez Pizjuán, ya que mira hacia su derecha... El Palio se lució en San Juan de Dios, y volvimos a casa para almorzar algo.
Poco después ya estaba junto a mi primo un día más en la calle Trajano para presenciar ese andar tan macareno (o a mí me lo parece) del Misterio de la Hermandad del Carmen Doloroso. Faltaba parte de la canastilla por dorar, pero daba lo mismo. Precioso, siempre de frente a excepción de algún paso atrás muy elegante, y con la marcha. A Nuestra Señora del Carmen la vimos un poco más adelante, en la misma calle.
Después anduvimos un buen tirón para ir en busca de San Bernardo. La extensión que ocupa esta Hermandad es impresionante. Normal, si tenemos en cuenta que son más de 2.400 nazarenos. Si la Cruz de Guía estaba por Orfila, el Palio podía estar perfectamente por Santa María la Blanca (¡!). Al Santísimo Cristo de la Salud lo vimos por la zona de la Cuesta del Rosario y le pedimos eso, Salud, en especial para una persona que la necesita más que nadie. Me escuchó, seguro, y hay que tener fé y esperanza, porque todo saldrá bien. Tras de Él, María Santísima del Refugio bajaba alegre por San José. No recuerdo muchos Palios tan ricos como el de San Bernardo...
Esta tarde había que aligerar el paso y planear bien lo que se iba a hacer. Los motivos eran claros; queríamos comprarle un costal y un fajín a mi sobrino Manuel, y a las 21:30 empezaba la Final de Copa. Daba tiempo a todo, y para un amante del fútbol, ese partido es seguramente el más bonito de la temporada, juegue quien juegue, y sólo una buena excusa me impediría verlo.
Así que rápidamente buscamos la calle de Jesús del Gran Poder para toparnos con el Santísimo Cristo del Buen Fín. La Centuria Romana Macarena retumbaba detrás suyo. Buscamos a Nuestra Señora de la Palma, no parábamos de andar. La esperamos en la revirá de Conde de Barajas con la mencionada calle de Jesús del Gran Poder. El Palio rozó en alguna ocasión una farola y un balcón, en una de las peores revirás que recuerdo. Menos mal que no pasó nada. Eso sí, el movimiento de las bambalinas y los ángeles de madera policromada en ellas, enormes.
Por la paralela a Jesús del Gran Poder, Trajano, buscaba la Carrera Oficial La Lanzada. El Misterio lo vimos perfectamente, en primera fila, por enésima vez. No sé cómo lo hacemos... Si antes sonaba bien la Centuria Macarena con el crucificado de la Iglesia de San Antonio, la Banda del Santísimo Cristo de las Tres Caídas no le andaba a la zaga con el Señor de la Sagrada Lanzada. A María Santísima del Buen Fin fuimos a buscarla hasta la Alameda. Estupenda en la revirá.
Era media tarde, y si queríamos que nos diera tiempo a hacer todo lo que habíamos planeado, teníamos que darnos mucha prisa. Nos encaminamos a la calle Matahacas, y allí por 26 € nos trajimos el costal y el fajín para mi Manuel. Habíamos pensado ver El Baratillo por Rioja, ver el fútbol en casa, y volver para terminar con el Cristo de Burgos, Las Siete Palabras y los Panaderos. Difícil, pero no imposible.
La bulla que había para ver el Baratillo en la esquina de Rioja/Velázquez era horrorosa. El sólo de corneta que le hicieron a la Piedad en dicha revirá, para la historia... Es la grandeza que tiene la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora del Sol, y los hermanos de La O podemos dar fé de ello. Hubo un parón, y en la misma esquina esperamos a María Santísima de la Caridad en su Soledad.
De ahí a la Puerta Jerez para coger el Metro dirección Montequinto, aunque ya sabíamos que para el comienzo del partido no llegábamos. Nos perdimos 15 minutos. Del resultado y del partido en sí, poco que decir por parte de alguien que le daba igual quien ganase. O me daba igual en parte, porque aguantar el entorno mediático que rodea al equipo de la Castellana es tarea difícil. En muchos campos se odia al Real Madrid, no por el equipo o el Club en sí, sino por lo que lo rodea. También es verdad que actitudes chulescas como las de Mourinho o Ronaldo ayudan. Pero no hay que dejar de reconocer que son unos ganadores, y el golazo ayer del "bicho" ese vale un título. Del camino hacia la Final del equipo merengue, y lo que pasó en Semifinales contra el Sevilla Fútbol Club no es momento ahora de hablar...
Finalizado el partido, cogimos el coche para intentar no perdernos las 3 Hermandades que quedaban por ver. Y lo conseguimos. Al Santísimo Cristo de Burgos lo vimos en la Plaza del mismo nombre. Sobrecogedora la estampa, totalmente a oscuras, sólo iluminada por los cirios de los nazarenos. El silencio lo rompió una de las mejores saetas que he escuchado nunca. Sentimiento y calidad se unieron en la voz del saetero para que a todos los allí presentes se nos pusieran los vellos de punta. El cielo estaba totalmente cubierto de nubes cargadas. A Madre de Dios de la Palma la encontramos por Sales y Ferré, lugar recomendado por algunos programas de mano. Y no les falta razón.
A la 1 de la mañana todavía quedaban 5 pasos por disfrutar. Los tres de la Hermandad de las Siete Palabras los alcanzamos a la altura de Virgen de los Buenos Libros, el Penitente, y Alfonso XII el Misterio y el Palio. La poca afluencia de público en esos dos lugares nos permitió presenciar perfectamente el cortejo. Entrañable Nuestra Señora de la Cabeza detrás de Nuestro Padre Jesús de la Divina Misericordia y el Cristo de las Siete Palabras.
Por último, quedaba "lo mejor". El Misterio de Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento es, en mi opinión, uno de los tres pasos que mejor "andan" en nuestra ciudad. Triana en Sevilla, o eso dicen. Los Panaderos es cosa aparte. Merece la pena la espera para verlo entrar, como hemos hecho muchos años en Orfila. En esta ocasión, y después de una jornada tan larga, fuimos a buscarlo. Lo encontramos entrando en Cuna desde el Salvador. Impresionante, no hay palabras para definirlo. Ese olivo quebrado por los balcones es "mucha tela"... En primera fila, lo que en este caso no es sinónimo de ver bien el paso, o al menos en su totalidad. No pasa nada, nos lo sabemos de memoria. Un ratito después hacía su entrada en el Salvador María Santísima de Regla, espléndida, poniendo fin a un Miércoles Santo perfecto para los capillitas.
El Jueves Santo no pinta nada bien, y todo hace indicar que nos quedaremos sin ver muchas mantillas. Ojalá se dé un milagro y me equivoque...
No hay comentarios:
Publicar un comentario