Un año más, y uno menos.
Como decimos a los vecinos de Chipiona, cuando nos vemos en verano después de todo un año.
Ahora, las Navidades. Cada vez conozco a más gente a la que no les gusta estas fechas. Y, lamentablemente, cada vez las entiendo más. Será fruto del pesimismo que reina en mí desde hace meses.
¿Qué se celebra? Personalmente, tengo poco que celebrar, y mucho que descansar. Si acaso, como creyente, el aniversario del nacimiento de Cristo, aunque eso poco consuela, la verdad.
Son días de hacer balance, y este 2010 no ha sido el mejor año de mi vida. El que mucha gente recordará como el año que ganamos el Mundial, yo lo recordaré como el que perdí parte de mi ser.
Sin embargo, entendería a quien me recriminase esta actitud derrotista. Porque quiero pensar que hay motivos para la Esperanza, ese nombre tan maravilloso, y más aquí, en Sevilla.
El primer motivo es tener la mejor familia que uno se pueda imaginar. Aunque sea en silencio, siempre le doy gracias a Dios por tener a mi lado a mis padres y a mis hermanos. No los merezco.
El segundo motivo son mis amigos. Siempre han estado ahí, sin condiciones, sin intereses. Aún en la distancia, preocupándose por mí. Y los más cercanos, ¿qué decir? Pues "gracias", una vez más.
Los demás son motivos secundarios, pero también aportan. Todo aporta.
Al 2011 le pido lo mismo que pido siempre que tengo un deseo, "ser feliz". Porque ser feliz lo engloba todo. Y volver a ser yo mismo, ese niño que soñaba con un amor real, de verdad. Que soñaba con compartir una vida con alguien, con la complicidad eterna, con proyectos en común.
Siempre he pensado que eso es lo que queda después de todo, cuando todo acabe, poder decir "yo he amado", pues considero que es lo mejor que nos puede pasar en esta vida. Sin malinterpretar mis palabras, porque yo también puedo decir "he amado", pero con ese matiz tan grande que da lo infinito, por un lado, y lo inacabado, por el otro.
Todo lo demás, es efímero. Divertido, sí, pero efímero al fin y al cabo.
Al año nuevo le pido dejar de sentir esta desconfianza que siento, no me reconozco. Desconfío de los demás, incluso de mí mismo. Perdí autoconfianza. Y la felicidad de los míos, por encima de todo, lo que más me importa.
Por lo demás, desearos a tod@s de corazón que seáis felices, que como he dicho antes, creo que es el fin último por el que estamos aquí. Es más, la felicidad no es el fin, sino el camino.
Y permitidme un consejo, aunque no sea persona de darlos. Que nadie os robe vuestros sueños, luchad por ellos, y mucho menos, que les sea fácil robarlos...
Un beso a tod@s.
jueves, 23 de diciembre de 2010
lunes, 18 de octubre de 2010
Recorremos kilómetros...
Mérida, Cáceres, Plasencia, Salamanca, Zamora, Benavente, León, Mieres, Oviedo y Gijón.
Esas son las 10 paradas que hace el autobús de la compañía "Alsa" en su trayecto de la "Ruta de la Plata", desde Sevilla hasta Gijón. En total son 12 horas la ida y otras tantas la vuelta.
Pero, ¿qué es eso para ver al SFC?
Nada.
Muy al contrario, lejos de desesperar por el sueño o el dolor, el viaje es digno de hacerse y disfrutarse. El camino es largo, de ahí que haya más tiempo para saborear todo lo que se vé.
Aunque a decir verdad, en la ida, si se sale a las 20:30 h. y se llega a las 08:30 h. del día siguiente como hice yo, verse no se ve mucho. Casi todo el trayecto se hace de noche cerrada. La vuelta es otra historia.
Ya tenía ganas de hacer un desplazamiento así con el equipo. Antes se visitaron ciudades como Huelva, Cádiz, Jerez, Málaga, Almería, Badajoz, Madrid, Barcelona, Eindhoven, el campo del Betis,...
Pero Gijón ha sido especial.
Primero, por el momento en el que ha sido, y después por la lejanía del destino. La derrota, al fin y al cabo, es lo de menos. Quería estar sólo unos días y recapacitar sobre todo lo que ha pasado. La ocasión era idónea.
Y así ha sido.
Sigo pensando en ti, y sigo pensando que has sido lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque afortunadamente todo va a mejor.
Contando las horas para viajar de nuevo y verte.
Viva el SFC.
Esas son las 10 paradas que hace el autobús de la compañía "Alsa" en su trayecto de la "Ruta de la Plata", desde Sevilla hasta Gijón. En total son 12 horas la ida y otras tantas la vuelta.
Pero, ¿qué es eso para ver al SFC?
Nada.
Muy al contrario, lejos de desesperar por el sueño o el dolor, el viaje es digno de hacerse y disfrutarse. El camino es largo, de ahí que haya más tiempo para saborear todo lo que se vé.
Aunque a decir verdad, en la ida, si se sale a las 20:30 h. y se llega a las 08:30 h. del día siguiente como hice yo, verse no se ve mucho. Casi todo el trayecto se hace de noche cerrada. La vuelta es otra historia.
Ya tenía ganas de hacer un desplazamiento así con el equipo. Antes se visitaron ciudades como Huelva, Cádiz, Jerez, Málaga, Almería, Badajoz, Madrid, Barcelona, Eindhoven, el campo del Betis,...
Pero Gijón ha sido especial.
Primero, por el momento en el que ha sido, y después por la lejanía del destino. La derrota, al fin y al cabo, es lo de menos. Quería estar sólo unos días y recapacitar sobre todo lo que ha pasado. La ocasión era idónea.
Y así ha sido.
Sigo pensando en ti, y sigo pensando que has sido lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque afortunadamente todo va a mejor.
Contando las horas para viajar de nuevo y verte.
Viva el SFC.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Me duele la cabeza de darle vueltas
Obviando que ninguno somos libres al 100%, puesto que estamos continuamente sometidos a los desiginios de otras personas, otros entes, llevo un mes (el tiempo que he pasado sin escribir en el blog) que no dejo de darle vueltas a la cabeza, o como diría un antiguo profesor, que no dejo de "filosofar", sobre la libertad, lo racional, lo irracional, y demás asuntos trascendentes.
Está claro que mis circunstancias personales me han obligado a ello, pero nunca es tarde si la dicha es buena.
Juan Carlos Aragón Becerra, comparsista gaditano, habla en uno de sus popurrís de que "es el miedo a la libertad lo que impide ser libre" o de que "hay esclavos por naturaleza". Se puede estar de acuerdo o no, pero son frases que invitan a pensar. Y pensar es lo que más hago últimamente. No paro.
¿Es lo mimso ser libre, que estar sólo? Lógicamente no, pero a la hora de rendir cuentas de tus actos (libres), estar sólo te ahorra lo anterior. De lo contrario, esos actos llevados a cabo libremente pueden tener que ser explicados a alguien alguna vez.
Es todo muy relativo. Y se relativiza mucho más cuando a la hora de tomar una decisión, o de actuar, la cabeza dice una cosa y el corazón otra. Alguien, coherentemente, dirá que en función de si la persona que tiene la disyuntiva es más racional o menos, use la cabeza o el corazón. Así, el racional le hará caso a la primera, y el más irracional dará rienda suelta a sus sentimientos más profundos.
Pero, ¿y si se tiene de las dos cosas? Es decir, si una persona hace uso casi siempre de la coherencia, pero a la vez es muy pasional con las cosas y personas que ama, ¿qué hace a la hora de decidir?
No basta, como dicen muchos, con poner en una balanza lo bueno y lo malo y actuar en consecuencia. Ese consejo es bonito de dar, pero poco útil cuando es para uno mismo. Se llega a dudar sobre qué pesa más.
Cuando lo que se decide es algo tan importante como qué camino seguir llegados a un punto, no hay balanzas que ayuden. Porque se elija un camino u otro, se pierden cosas. Se dejan atrás. Y cuando se mira atrás, es como si se muriera en vida. Sólo el tiempo dá la solución a si se ha actuado correctamente o no. Pero con decisiones importantes, esa solución suele ser ambigua, y siempre quedarán dudas al pensar en el camino que no elegimos en su momento.
Personalmente, ni el tiempo ni escribir me están ayudando a tomar ninguna decisión, como había esperado. Filosofar, en este caso, no ha contribuido a avanzar. Estoy en el mismo punto que al principio. Echo de menos cuando todo era más fácil, más llevadero. No había dudas, y todo estaba claro. No como ahora.
Esta entrada en el blog, sin sentido ninguno, te la dedico a ti, que sé que me lees alguna que otra vez, y aprovecho para recordarte que, pase lo que pase, has sido lo mejor que ha pasado en mi vida.
Me duele la cabeza de darle vueltas a todo...
Está claro que mis circunstancias personales me han obligado a ello, pero nunca es tarde si la dicha es buena.
Juan Carlos Aragón Becerra, comparsista gaditano, habla en uno de sus popurrís de que "es el miedo a la libertad lo que impide ser libre" o de que "hay esclavos por naturaleza". Se puede estar de acuerdo o no, pero son frases que invitan a pensar. Y pensar es lo que más hago últimamente. No paro.
¿Es lo mimso ser libre, que estar sólo? Lógicamente no, pero a la hora de rendir cuentas de tus actos (libres), estar sólo te ahorra lo anterior. De lo contrario, esos actos llevados a cabo libremente pueden tener que ser explicados a alguien alguna vez.
Es todo muy relativo. Y se relativiza mucho más cuando a la hora de tomar una decisión, o de actuar, la cabeza dice una cosa y el corazón otra. Alguien, coherentemente, dirá que en función de si la persona que tiene la disyuntiva es más racional o menos, use la cabeza o el corazón. Así, el racional le hará caso a la primera, y el más irracional dará rienda suelta a sus sentimientos más profundos.
Pero, ¿y si se tiene de las dos cosas? Es decir, si una persona hace uso casi siempre de la coherencia, pero a la vez es muy pasional con las cosas y personas que ama, ¿qué hace a la hora de decidir?
No basta, como dicen muchos, con poner en una balanza lo bueno y lo malo y actuar en consecuencia. Ese consejo es bonito de dar, pero poco útil cuando es para uno mismo. Se llega a dudar sobre qué pesa más.
Cuando lo que se decide es algo tan importante como qué camino seguir llegados a un punto, no hay balanzas que ayuden. Porque se elija un camino u otro, se pierden cosas. Se dejan atrás. Y cuando se mira atrás, es como si se muriera en vida. Sólo el tiempo dá la solución a si se ha actuado correctamente o no. Pero con decisiones importantes, esa solución suele ser ambigua, y siempre quedarán dudas al pensar en el camino que no elegimos en su momento.
Personalmente, ni el tiempo ni escribir me están ayudando a tomar ninguna decisión, como había esperado. Filosofar, en este caso, no ha contribuido a avanzar. Estoy en el mismo punto que al principio. Echo de menos cuando todo era más fácil, más llevadero. No había dudas, y todo estaba claro. No como ahora.
Esta entrada en el blog, sin sentido ninguno, te la dedico a ti, que sé que me lees alguna que otra vez, y aprovecho para recordarte que, pase lo que pase, has sido lo mejor que ha pasado en mi vida.
Me duele la cabeza de darle vueltas a todo...
jueves, 29 de julio de 2010
Día Grande para los Amantes de los Animales
Llevaba tiempo sin escribir nada en el blog. He llegado cansado del trabajo, como de costumbre. Mañana hay que madrugar. Sin embargo, hoy hay un grandísimo motivo para expresar de nuevo mis sentimientos.
Sentimientos, en este caso, que se remontan a mi niñez. Porque desde niño he sufrido por los animales. Así nos lo inculcaron en casa a mis hermanos y a mí. Hasta tal punto nos lo inculcaron, que muchas veces pensé, mientras padecía alguna injusticia animal, que ojalá no nos hubieran educado en ese "extremismo". Así no sentiría tanta pena, tantas veces.
Pero automáticamente después de pensar eso, se me venía a la cabeza una frase que escuché un día: "quien quiere a los animales, es buena persona". No soy yo la persona que debe decir eso de mí mismo, pero sí considero que aquel que respeta a los animales es, por lo menos, sensible. Que no es poco, en el mundo en que vivimos y en los tiempos que corren.
Dicho lo cual, hoy (ya ayer...) día 28 de julio de 2010, es una jornada de celebración para todos los antitaurinos en particular, y los amantes de los animales en general, que seguramente, una cosa sea la otra y la otra sea la una. Es un día histórico.
El Parlamento de Cataluña ha abolido las corridas de toros en dicha Comunidad Autónoma. Suena tan bien, que lo voy a escribir de nuevo; el Parlamento de Cataluña ha abolido las corridas de toros en dicha Comunidad Autónoma.
Sí, lo sé, no será hasta 2012 cuando entre en vigor dicha ley.
Sí, lo sé, es sólo Cataluña.
Pero hemos dado un paso, un paso enorme.
Todo empezó cuando el 11 de noviembre de 2008 el parlamento catalán aceptaba a trámite una Iniciativa Legislativa Popular para prohibir las corridas en Cataluña. Tenían 120 días para conseguir un mínimo de 50.000 firmas. El 5 de julio la plataforma Prou! presentaba en la cámara 180.000. Hasta hoy.
Empatizo y me veo reflejado en todas y cada una de las personas que han dado saltos de alegría y lanzado vítores de júbilo tras la votación. 68 votos a favor de la prohibición. 55 en contra de la misma. 9 abstenciones.
Muchos dicen que qué clase de democracia es esta que "prohibe". Y yo pienso que esta clase de democracia es aquella que hace lo que quiere la mayoría. Y la mayoría quiere abolir esta barbarie.
Vergüenza de que históricamente se nos relacione en el resto del mundo con semejante salvajada, impropia del siglo en el que vivimos. Ese es el camino, no hay otro.
Quizá mis ojos no lo vean, por eso aún no he descorchado la botella de champán para celebrarla, pero la abolición total de las corridas de toros en este país es cuestión de tiempo. El tiempo que tardemos en darnos cuenta del dolor que provocan estos espectáculos dantescos en los animales y en las personas que sufren con los mismos.
Nada de demagogia, aquí no se habla de comer carne o pescado. Aquí se habla de torturar a un animal por puro divertimento, dándole muerte después. Y eso no puede ser. Para comer, bien. Por ver sangre y violencia, ni de coña.
Si fuera una batalla entre el hombre y el animal (¿quién es el animal?...), en el momento de una cogida, el toro habría "ganado", por lo que debería recibir el "premio" de volver a casa. Pero no. Mientras unos salvan al torero herido, otros le vengan, matando al toro. ¿Dónde está la coherencia y la justicia en esta asquerosa tradición?
En definitiva, hoy toca celebrar, disfrutar un día histórico que yo creía que nunca vería. Una pequeña parte de España (sí, sí, España) ha dicho "NO" a los toros.
Hoy tengo que agradecerle mucho a Cataluña.
Hoy los amantes de los animales, conscientes de lo mucho que queda por hacer, somos un poco más felices.
Por la abolición total.
Sentimientos, en este caso, que se remontan a mi niñez. Porque desde niño he sufrido por los animales. Así nos lo inculcaron en casa a mis hermanos y a mí. Hasta tal punto nos lo inculcaron, que muchas veces pensé, mientras padecía alguna injusticia animal, que ojalá no nos hubieran educado en ese "extremismo". Así no sentiría tanta pena, tantas veces.
Pero automáticamente después de pensar eso, se me venía a la cabeza una frase que escuché un día: "quien quiere a los animales, es buena persona". No soy yo la persona que debe decir eso de mí mismo, pero sí considero que aquel que respeta a los animales es, por lo menos, sensible. Que no es poco, en el mundo en que vivimos y en los tiempos que corren.
Dicho lo cual, hoy (ya ayer...) día 28 de julio de 2010, es una jornada de celebración para todos los antitaurinos en particular, y los amantes de los animales en general, que seguramente, una cosa sea la otra y la otra sea la una. Es un día histórico.
El Parlamento de Cataluña ha abolido las corridas de toros en dicha Comunidad Autónoma. Suena tan bien, que lo voy a escribir de nuevo; el Parlamento de Cataluña ha abolido las corridas de toros en dicha Comunidad Autónoma.
Sí, lo sé, no será hasta 2012 cuando entre en vigor dicha ley.
Sí, lo sé, es sólo Cataluña.
Pero hemos dado un paso, un paso enorme.
Todo empezó cuando el 11 de noviembre de 2008 el parlamento catalán aceptaba a trámite una Iniciativa Legislativa Popular para prohibir las corridas en Cataluña. Tenían 120 días para conseguir un mínimo de 50.000 firmas. El 5 de julio la plataforma Prou! presentaba en la cámara 180.000. Hasta hoy.
Empatizo y me veo reflejado en todas y cada una de las personas que han dado saltos de alegría y lanzado vítores de júbilo tras la votación. 68 votos a favor de la prohibición. 55 en contra de la misma. 9 abstenciones.
Muchos dicen que qué clase de democracia es esta que "prohibe". Y yo pienso que esta clase de democracia es aquella que hace lo que quiere la mayoría. Y la mayoría quiere abolir esta barbarie.
Vergüenza de que históricamente se nos relacione en el resto del mundo con semejante salvajada, impropia del siglo en el que vivimos. Ese es el camino, no hay otro.
Quizá mis ojos no lo vean, por eso aún no he descorchado la botella de champán para celebrarla, pero la abolición total de las corridas de toros en este país es cuestión de tiempo. El tiempo que tardemos en darnos cuenta del dolor que provocan estos espectáculos dantescos en los animales y en las personas que sufren con los mismos.
Nada de demagogia, aquí no se habla de comer carne o pescado. Aquí se habla de torturar a un animal por puro divertimento, dándole muerte después. Y eso no puede ser. Para comer, bien. Por ver sangre y violencia, ni de coña.
Si fuera una batalla entre el hombre y el animal (¿quién es el animal?...), en el momento de una cogida, el toro habría "ganado", por lo que debería recibir el "premio" de volver a casa. Pero no. Mientras unos salvan al torero herido, otros le vengan, matando al toro. ¿Dónde está la coherencia y la justicia en esta asquerosa tradición?
En definitiva, hoy toca celebrar, disfrutar un día histórico que yo creía que nunca vería. Una pequeña parte de España (sí, sí, España) ha dicho "NO" a los toros.
Hoy tengo que agradecerle mucho a Cataluña.
Hoy los amantes de los animales, conscientes de lo mucho que queda por hacer, somos un poco más felices.
Por la abolición total.
viernes, 23 de julio de 2010
Rutina, más rutina...
08:50 h: Suena el despertador.
10:05 h: Esperar al metro.
10:11 h: Coger el metro.
10:27 h: Llegar a Nervión.
10:45 h: Empezar la jornada laboral.
14:30 h: Salir del trabajo.
15:05 h: Almorzar.
17:00 h: Ir de nuevo a trabajar.
17:30 h: Entrar a trabajar.
21:45 h: Salir de trabajar.
Y un día, y otro, y otro,... Rutina y más rutina.
10:05 h: Esperar al metro.
10:11 h: Coger el metro.
10:27 h: Llegar a Nervión.
10:45 h: Empezar la jornada laboral.
14:30 h: Salir del trabajo.
15:05 h: Almorzar.
17:00 h: Ir de nuevo a trabajar.
17:30 h: Entrar a trabajar.
21:45 h: Salir de trabajar.
Y un día, y otro, y otro,... Rutina y más rutina.
miércoles, 21 de julio de 2010
Por fin, aquí estás Manuel
Alegría, como la luz de la vida, Alegría...
Pocas frases resumen mejor lo que hemos vivido las últimas 24 horas como ésta, perteniente a una canción del Circo del Sol. Por eso mismo, por la luz de la vida, por la alegría,...
Como si Manuel me hubiera leído el domingo, ayer martes 20 de julio, a las 2:00 h. de la mañana, decidió darnos una alegría a todos, y vino al mundo.
Es, con toda seguridad, una de las "entradas" que más ilusión me hará escribir. No es para menos.
Tocaba cita con el médico el lunes 19, y tanto Pastori como mi hermano presagiaban, llegados a este punto del embarazo, que iba a ser un día grande... y largo. Así fué. Llegaron a las 8:30 h. de la mañana al Hospital de la Mujer del Virgen del Rocío, y a eso de las 15:30 h. sonó el teléfono de casa; "Venid al hospital, a Pastori la están preparando...".
Salimos rápidamente. Yo, como tenía que trabajar por la tarde también, no pude siquiera ver a mi hermano, ni a Pastori, sólo estar en la sala de espera. De allí volví al "curro".
Durante toda la tarde pegado al móvil, por si había novedades. Pero nada. Supongo que los partos son así... Volvimos Sandra y yo al Hospital por la noche, a eso de las 22:30 h., cuando salí de trabajar. "Está todo controlado, Pastori está en Dilatación". Eso nos dicen al llegar, y nos tranquilizamos. Allí nos dimos cita buena parte de la familia a esa hora.
Durante la espera, nos pudimos colar en la sala de "Dilatación" dónde se encontraba Pastori, para darle ánimos y decirle que todo va a ir bien. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de enfermer@s y el de Pastori misma, no se logra dilatar lo suficiente y la solución evidente es la cesárea. Eso no le gusta a mi hermano, que llora desconsolado por no poder estar con su esposa en un momento como ese (en las cesáreas no puede entrar nadie a la habitación).
Poco después llegó el final de la espera. Se llama por megafonía a la familia de Pastori Rodríguez Mogrera, y todos saltamos como un resorte, dejando la sala de espera vacía. Durante unos minutos que parecieron horas, esperamos en la puerta de "Paritorios", deseando confirmar que todo ha ido bien, y tanto Pastori como Manuel están perfectamente.
Y así es.
Volamos por el pasillo para ver al nuevo miembro de la familia, que estaba con un aire descarado y algo enfadado por salir de la que había sido su casa durante 9 meses.
Lo que se siente al ver por primera vez a Manuel no se puede explicar con palabras, es imposible, así que lo dejó como tal.
Lágrimas de alegría recorrían el rostro de mi hermano, cuando nos fundimos en un abrazo los tres; Él, Sonia y yo. Lo habíamos conseguido, había salido todo bien. Eran las 2:00 h. de la mañana del día siguiente, martes 20 de julio de 2010.
La noche dejó imágenes inolvidables, y alguna frase grabada en el alma, como la que le dijo mi padre a mi hermano cuando pasó todo; "ahora ya sabes lo que se siente".
Y ahora, ¿qué? Ahora toca vaciarse. Vaciarse en esfuerzo, en apoyo, en educación, en amor,... No hay otra. Manuel no espera menos de los que le rodean, ni se merece menos. Pero él sabe que tendrá todo eso y más, porque familias como ésta las habrá iguales, pero no mejores.
Esta noche le he dado unos pocos besos, sin abusar, y me he sentido feliz. Verle esos deditos de las manos, de los pies, la barriguita,... sin quererlo se me dibujaba una sonrisa en la boca.
Por fin con nosotros.
No sabemos qué traerá "debajito de sus brazos", emulando un famoso pasodoble de Antonio Martínez Ares, pero de momento ha hecho feliz y llenado de ilusión a una familia entera.
Por eso te doy las gracias, Manuel. Ojalá Dios te dé salud y suerte en esta vida, que no es fácil.
Un día de vida...
Te quiero.
Pocas frases resumen mejor lo que hemos vivido las últimas 24 horas como ésta, perteniente a una canción del Circo del Sol. Por eso mismo, por la luz de la vida, por la alegría,...
Como si Manuel me hubiera leído el domingo, ayer martes 20 de julio, a las 2:00 h. de la mañana, decidió darnos una alegría a todos, y vino al mundo.
Es, con toda seguridad, una de las "entradas" que más ilusión me hará escribir. No es para menos.
Tocaba cita con el médico el lunes 19, y tanto Pastori como mi hermano presagiaban, llegados a este punto del embarazo, que iba a ser un día grande... y largo. Así fué. Llegaron a las 8:30 h. de la mañana al Hospital de la Mujer del Virgen del Rocío, y a eso de las 15:30 h. sonó el teléfono de casa; "Venid al hospital, a Pastori la están preparando...".
Salimos rápidamente. Yo, como tenía que trabajar por la tarde también, no pude siquiera ver a mi hermano, ni a Pastori, sólo estar en la sala de espera. De allí volví al "curro".
Durante toda la tarde pegado al móvil, por si había novedades. Pero nada. Supongo que los partos son así... Volvimos Sandra y yo al Hospital por la noche, a eso de las 22:30 h., cuando salí de trabajar. "Está todo controlado, Pastori está en Dilatación". Eso nos dicen al llegar, y nos tranquilizamos. Allí nos dimos cita buena parte de la familia a esa hora.
Durante la espera, nos pudimos colar en la sala de "Dilatación" dónde se encontraba Pastori, para darle ánimos y decirle que todo va a ir bien. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de enfermer@s y el de Pastori misma, no se logra dilatar lo suficiente y la solución evidente es la cesárea. Eso no le gusta a mi hermano, que llora desconsolado por no poder estar con su esposa en un momento como ese (en las cesáreas no puede entrar nadie a la habitación).
Poco después llegó el final de la espera. Se llama por megafonía a la familia de Pastori Rodríguez Mogrera, y todos saltamos como un resorte, dejando la sala de espera vacía. Durante unos minutos que parecieron horas, esperamos en la puerta de "Paritorios", deseando confirmar que todo ha ido bien, y tanto Pastori como Manuel están perfectamente.
Y así es.
Volamos por el pasillo para ver al nuevo miembro de la familia, que estaba con un aire descarado y algo enfadado por salir de la que había sido su casa durante 9 meses.
Lo que se siente al ver por primera vez a Manuel no se puede explicar con palabras, es imposible, así que lo dejó como tal.
Lágrimas de alegría recorrían el rostro de mi hermano, cuando nos fundimos en un abrazo los tres; Él, Sonia y yo. Lo habíamos conseguido, había salido todo bien. Eran las 2:00 h. de la mañana del día siguiente, martes 20 de julio de 2010.
La noche dejó imágenes inolvidables, y alguna frase grabada en el alma, como la que le dijo mi padre a mi hermano cuando pasó todo; "ahora ya sabes lo que se siente".
Y ahora, ¿qué? Ahora toca vaciarse. Vaciarse en esfuerzo, en apoyo, en educación, en amor,... No hay otra. Manuel no espera menos de los que le rodean, ni se merece menos. Pero él sabe que tendrá todo eso y más, porque familias como ésta las habrá iguales, pero no mejores.
Esta noche le he dado unos pocos besos, sin abusar, y me he sentido feliz. Verle esos deditos de las manos, de los pies, la barriguita,... sin quererlo se me dibujaba una sonrisa en la boca.
Por fin con nosotros.
No sabemos qué traerá "debajito de sus brazos", emulando un famoso pasodoble de Antonio Martínez Ares, pero de momento ha hecho feliz y llenado de ilusión a una familia entera.
Por eso te doy las gracias, Manuel. Ojalá Dios te dé salud y suerte en esta vida, que no es fácil.
Un día de vida...
Te quiero.
domingo, 18 de julio de 2010
Esperando a Manuel
De nada sirve que Pastori haya salido ya de cuentas, de nada sirve que Manuel pese más de 4 Kgs., de nada sirven las caminatas que se esté pegando la madre a estas horas por Chipiona.
Y no sirve de nada, porque la naturaleza es así de caprichosa.
Hace días que la familia tendría que estar disfrutando de un nuevo miembro, pero el destino ha querido hacernos esperar a todos. Manuel será la noticia más bonita que nos pase en muchos años. Y, claro, lo bueno se hace esperar.
Muchos pensarán que en estos días que corren, traer un niño al mundo es poco menos que un sacrilegio. Pero los que conocemos el entorno dónde se criará y formará el pequeño Manuel, sabemos que al final el éxito será la única opción. No le faltará amor ni apoyo incondicional por parte de sus padres, abuelos y tíos. Responsabilidad, mucha, pero merece la pena. Es el mejor legado que podemos dejar como personas; otra persona.
Ya imagino la cara de mi hermano, pasional como nadie que yo conozca, cuando a Manuel le dé por venir al mundo. Y las lágrimas de su madre, viéndolo entre sus brazos y a su marido llorar como una magdalena.
¡No tengas miedo, Manuel! Aquí te esperamos con los brazos abiertos.
Y no sirve de nada, porque la naturaleza es así de caprichosa.
Hace días que la familia tendría que estar disfrutando de un nuevo miembro, pero el destino ha querido hacernos esperar a todos. Manuel será la noticia más bonita que nos pase en muchos años. Y, claro, lo bueno se hace esperar.
Muchos pensarán que en estos días que corren, traer un niño al mundo es poco menos que un sacrilegio. Pero los que conocemos el entorno dónde se criará y formará el pequeño Manuel, sabemos que al final el éxito será la única opción. No le faltará amor ni apoyo incondicional por parte de sus padres, abuelos y tíos. Responsabilidad, mucha, pero merece la pena. Es el mejor legado que podemos dejar como personas; otra persona.
Ya imagino la cara de mi hermano, pasional como nadie que yo conozca, cuando a Manuel le dé por venir al mundo. Y las lágrimas de su madre, viéndolo entre sus brazos y a su marido llorar como una magdalena.
¡No tengas miedo, Manuel! Aquí te esperamos con los brazos abiertos.
viernes, 16 de julio de 2010
Bienvenidos
Desechada la idea, por el momento, de escribir un libro, y para saciar mis ganas de eso, escribir y expresarme, he creado un blog.
Soy un nuevo blogger, aunque confieso que nunca me ha gustado el abuso de anglicismos en nuestro vocabulario, y más cuando hablamos un idioma como el castellano.
En cualquier caso, acabo de crear un lugar no físico en el que poder expresarme, digamos, "más libremente", al estilo (sin llegar a él, ni mucho menos) que nos proponen autores como Paulo Coelho o Jorge Bucay en sus obras.
Pido perdón de antemano a todas aquellas personas, muchas o pocas, que puedan sentirse ofendidas por los comentarios que haga en este sitio ficticio, y aprovecho para excusarme alegando que será un "yo sincero y puro", y no un "yo mediatizado" el que escriba dichos comentarios.
Mi primera entrada en este blog (de otras entradas no hablo, ya me acostumbré a ellas hace años) se la dedico a todos mis seres queridos, porque sin ellos, yo no sería nadie.
Soy un nuevo blogger, aunque confieso que nunca me ha gustado el abuso de anglicismos en nuestro vocabulario, y más cuando hablamos un idioma como el castellano.
En cualquier caso, acabo de crear un lugar no físico en el que poder expresarme, digamos, "más libremente", al estilo (sin llegar a él, ni mucho menos) que nos proponen autores como Paulo Coelho o Jorge Bucay en sus obras.
Pido perdón de antemano a todas aquellas personas, muchas o pocas, que puedan sentirse ofendidas por los comentarios que haga en este sitio ficticio, y aprovecho para excusarme alegando que será un "yo sincero y puro", y no un "yo mediatizado" el que escriba dichos comentarios.
Mi primera entrada en este blog (de otras entradas no hablo, ya me acostumbré a ellas hace años) se la dedico a todos mis seres queridos, porque sin ellos, yo no sería nadie.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)