Alegría, como la luz de la vida, Alegría...
Pocas frases resumen mejor lo que hemos vivido las últimas 24 horas como ésta, perteniente a una canción del Circo del Sol. Por eso mismo, por la luz de la vida, por la alegría,...
Como si Manuel me hubiera leído el domingo, ayer martes 20 de julio, a las 2:00 h. de la mañana, decidió darnos una alegría a todos, y vino al mundo.
Es, con toda seguridad, una de las "entradas" que más ilusión me hará escribir. No es para menos.
Tocaba cita con el médico el lunes 19, y tanto Pastori como mi hermano presagiaban, llegados a este punto del embarazo, que iba a ser un día grande... y largo. Así fué. Llegaron a las 8:30 h. de la mañana al Hospital de la Mujer del Virgen del Rocío, y a eso de las 15:30 h. sonó el teléfono de casa; "Venid al hospital, a Pastori la están preparando...".
Salimos rápidamente. Yo, como tenía que trabajar por la tarde también, no pude siquiera ver a mi hermano, ni a Pastori, sólo estar en la sala de espera. De allí volví al "curro".
Durante toda la tarde pegado al móvil, por si había novedades. Pero nada. Supongo que los partos son así... Volvimos Sandra y yo al Hospital por la noche, a eso de las 22:30 h., cuando salí de trabajar. "Está todo controlado, Pastori está en Dilatación". Eso nos dicen al llegar, y nos tranquilizamos. Allí nos dimos cita buena parte de la familia a esa hora.
Durante la espera, nos pudimos colar en la sala de "Dilatación" dónde se encontraba Pastori, para darle ánimos y decirle que todo va a ir bien. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de enfermer@s y el de Pastori misma, no se logra dilatar lo suficiente y la solución evidente es la cesárea. Eso no le gusta a mi hermano, que llora desconsolado por no poder estar con su esposa en un momento como ese (en las cesáreas no puede entrar nadie a la habitación).
Poco después llegó el final de la espera. Se llama por megafonía a la familia de Pastori Rodríguez Mogrera, y todos saltamos como un resorte, dejando la sala de espera vacía. Durante unos minutos que parecieron horas, esperamos en la puerta de "Paritorios", deseando confirmar que todo ha ido bien, y tanto Pastori como Manuel están perfectamente.
Y así es.
Volamos por el pasillo para ver al nuevo miembro de la familia, que estaba con un aire descarado y algo enfadado por salir de la que había sido su casa durante 9 meses.
Lo que se siente al ver por primera vez a Manuel no se puede explicar con palabras, es imposible, así que lo dejó como tal.
Lágrimas de alegría recorrían el rostro de mi hermano, cuando nos fundimos en un abrazo los tres; Él, Sonia y yo. Lo habíamos conseguido, había salido todo bien. Eran las 2:00 h. de la mañana del día siguiente, martes 20 de julio de 2010.
La noche dejó imágenes inolvidables, y alguna frase grabada en el alma, como la que le dijo mi padre a mi hermano cuando pasó todo; "ahora ya sabes lo que se siente".
Y ahora, ¿qué? Ahora toca vaciarse. Vaciarse en esfuerzo, en apoyo, en educación, en amor,... No hay otra. Manuel no espera menos de los que le rodean, ni se merece menos. Pero él sabe que tendrá todo eso y más, porque familias como ésta las habrá iguales, pero no mejores.
Esta noche le he dado unos pocos besos, sin abusar, y me he sentido feliz. Verle esos deditos de las manos, de los pies, la barriguita,... sin quererlo se me dibujaba una sonrisa en la boca.
Por fin con nosotros.
No sabemos qué traerá "debajito de sus brazos", emulando un famoso pasodoble de Antonio Martínez Ares, pero de momento ha hecho feliz y llenado de ilusión a una familia entera.
Por eso te doy las gracias, Manuel. Ojalá Dios te dé salud y suerte en esta vida, que no es fácil.
Un día de vida...
Te quiero.
Quillo, buenas entradas en el blog, sí señor. Un lugar para visitar, te lo aseguro. Te dejo en enlace del mío para q le eches un vistazo http://candidoysuscosas.blogspot.com/. Un saludo tito
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