domingo, 27 de febrero de 2011

¿Aficiones? Viajar...

En apenas 24 horas pisé 3 paises distintos; Holanda, España y Portugal.

Al primero viajé para que no se enfriase una amistad eterna, una amistad que no entiende de distancias y sí de momentos inolvidables vividos. Se la debía a mi amigo Fran.

Tres días en Amsterdam. Para mí, Historia, Agua y Libertad la definen.

Historia porque desde 1275 se habla de dicha urbe, Historia por el monolito levantado en la Plaza Dam en memoria de los caídos en la II Guerra Mundial, Historia en la fachada de la casa de Anna Frank,...

Agua por la cantidad de canales que recorren el corazón de esta gran ciudad, preciosos todos ellos. En el avión de vuelta a Holanda, precisamente, leí un reportaje sobre la histórica lucha contra el agua que mantienen los Países Bajos en general y Amsterdam en particular, siendo el "Plan Delta" el mejor ejemplo, una de las mejores y mayores obras de ingeniería del ser humano en la Historia.

Y Libertad, obviamente, por lo que muchos turistas visitan Amsterdam; la venta legalizada de ciertas drogas y la prostitución. Lugar de interés turístico es el "Barrio Rojo", dónde tuvimos alguna que otra anécdota con alguna chica, a la que hubo que explicarle que nosotros no pagábamos por sexo...

Desde el sábado por la mañana, hasta el martes a mediodía, disfrutando de la compañía del que es casi como un hermano para mí. No quisiera olvidarme de nuestros "compañeros de piso" Manu, Pablo, Waka, Fran, Kostas, "Meisi", Sara,... y, como no, el "Mouse", que el primer día hizo que intentase buscar un hotel al verlo merodear el salón como "Pedro por su casa"... Después Fran me explicó que en Amsterdam, al tener tanta agua, es relativamente normal ver roedores por todos sitios y que por este motivo había tantos gatos en las casas y los locales bajos...

De vuelta a España el martes a mediodía, para dormir la siesta y coger un autobús esa misma noche rumbo a Oporto, a animar al Sevilla, como no, con mi primo Jesús.

El viaje fué largo, más de nueve horas en autobús, incluyendo las tres paradas que hicimos. Una vez en Oporto, pude comprobar que es una ciudad enorme en extensión, pero bastante "triste" en cuanto a tonalidades cromáticas. También comprobamos que no éramos bien recibidos, no sé exactamente por qué.

Allí calentamos motores por la mañana, y emprendimos el camino al estadio 2 horas antes del partido. La situación era bastante tensa, y hubo algún que otro encontronazo. Del estadio decir que de lo poco que ví, es lo más moderno de la ciudad. Para los que amamos este deporte y los santuarios del mismo, el Estadio Do Dragao honra al fútbol.

Con el 1-2 de la ida, pocas esperanzas teníamos los más de 1000 seguidores sevillistas que nos desplazamos, pero a medida que se desarrollaba el partido y viendo que no marcaba el Oporto a pesar de tener oportunidades de todos los colores, algo nos decía que se podía hacer la machada. Este presentimiento se elevó a la máxima potencia cuando Luis Fabiano marcó el 0-1 en la 2ª parte, por lo que sólo necesitábamos un gol para voltear la eliminatoria. Como en todos y cada uno de los desplazamientos, el momento del gol es irrepetible...

Por desgracia, ese segundo gol nunca llegó y caímos eliminados, aunque con la cabeza bien alta. Del partido siempre recordaremos la absurda expulsión de Alexis cuando estábamos en superioridad numérica y la decisión del entrenador Manzano de no sustituir al malagueño mucho antes.

Y poco más, la vuelta se hizo incluso más larga, pensando que había que trabajar a la mañana siguiente (jueves) y que apenas íba a dormir un par de horas.

Pero ha merecido la pena, tanto Amsterdam como Oporto, y más si es con mi amigo del alma y con el mejor primo que tengo.

De alguna manera hay que mantener la cabeza ocupada...